¿Puede el Boss final arruinar un videojuego?

No es como que un juego de acción tiene que tener un jefe final, después de todo, tales cosas fueron definitivamente emblemáticas de los años 80 y 90, pero la industria ha crecido y se ha convertido en algo más cinematográfico, terminando el juego en un momento definitorio o en un punto de historia que llega a ser impactante.

Sin embargo, si nos vamos a encontrar con un enemigo final, esta batalla tiene que ser bien hecha, no siempre es el caso.

Los desarrolladores han construido todo el juego a este punto, hemos invertido incontables horas perfeccionando el sistema que se nos entrega, perfeccionando métodos de ataque y opciones tácticas. Si la batalla final es una prueba sencilla que hace inútil todo lo antes señalado, sin sudas que el jugador se decepcionara, algo que ha pasado con los siguientes ejemplos.

Navarro Uncharted: Drake’s Fortune

Navarro Uncharted

Hay una muy buena razón por la Uncharted no se consideró un gran juego hasta su segunda entrega. La primera entrega era un extraño híbrido juego plataformero y de disparos.

Sobre Navarro, el enemigo final es olvidable desde cualquier punto de vista. Teniendo en cuenta todo el preámbulo para llegar hasta aquí, la escenografía, la fusión de escalada y disparos, la resurrección de los muertos vivientes que terminaron siendo ciudadanos españoles, uno esperaría un encuentro final que mezclara todas esas cosas, en cambio, tenemos un encuentro final que en realidad se puede resumir como una escena torpe.

Naughty Dog lo hizo un poco mejor con Lazarevic y Talbot en Uncharted 2 y 3 respectivamente.

Joker – Batman: Arkham Asylum

Rocksteady aprendió la lección con el juego posterior a Arkham Asylum, por desgracia, el jefe final de Arkham Asylum ha sido considerado como uno de los más decepcionantes de la historia.

En vez de tener una increíble pelea final, nuestro rival se dedica a huir a una plataforma superior, de la cual debe ser derribado para acabar con él, esto después de acabar con unos insignificantes rivales menores y que el Joker nos dé la espalda. Una secuencia que se debe repetir un par de veces y listo, ese es nuestro final épico. Y como dicen por ahí, una imagen vale más que mil palabras que pueden ser usadas para describir este Boss.

Frank Fontaine – Bioshock

Hablando de líos hermosos, Bioshock tiende a ser considerado como una obra maestra, una opinión que compartimos en todo momento, sin embargo, el jefe final de BioShock, Frank Fontaine, que parecer ser una piedra gigante que imita a Hulk, no es un rival digno para ser el boss de esta magnífica obra.

Frank Fontaine

Los juegos de Bioshock son una gran obra y valen la pena volver a jugarlos de vez en cuando, pero Fontaine es de los puntos bajos de esta obra, después de todo, aparte de tener un gran ataque, una gran velocidad y que pareciera que hace un montón de alboroto, es sencillo esquivar, atacar, seguir su patrón de ataque y acabar con él en el primer intento.

Solo un par de ejemplos de boss finales que en realidad mas que arruinarte una gran obra, simplemente te decepcionan e incluso te llevan a preguntarte ¿Es realmente la batalla final? al menos nosotros nos lo preguntamos con el Joker y Navarro, solo por nombrar un par de ejemplos.

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